Granja Crica - Raíces y desarrollo

En el año 1964 en la localidad de Megeces provincia de Valladolid; una pareja de recién casados, Águeda y Alfonso comenzaban su vida como pareja en una casa de alquiler con corral. Cada uno compró una vaca a su respectiva familia (pensando seguramente en el cuento de la lechera). Se hicieron clientela entre los vecinos para la venta de la leche y así tener ingresos para poder vivir; como es normal y según cuenta el cuento, las vacas salían en celo, se quedaban preñadas y parían para poder seguir dando leche.

Enseguida tuvieron que buscar una casa más grande con un corral más grande, porque la familia aumentaba al igual que ‘la cabaña’; y enseguida trasladar los animales a un establo a las afueras del pueblo, porque ya eran número. Llevaban los animales a pastar las rastrojeras, y a comer las hojas de remolacha de los vecinos del pueblo, a cambio de leche y alguna vez un ternero cuando la situación lo requería.

Con las poquitas tierras que tenían, fueron haciendo cambios de unas parcelas por otras, hasta juntar el terreno suficiente para montar una granja y no tener que llevar las vacas a pastorear lejos. Construyeron un establo con maderas de derribo de las casas del pueblo, mientras les construían las nuevas instalaciones y compraron la primera ordeñadora portátil. En el año 1973 estrenamos el nuevo establo, donde estamos todavía.

En los 10 años sucesivos fue habiendo cambios sustanciales, como construir una sala de ordeño o importar vacas de Alemania, y en el año 1996 tuvieron que operar de la espalda al progenitor quedando inutilizado para los trabajos del campo. En estos momentos Julio, el hijo mayor, estaba ya compartiendo las tareas de la granja y en ese mismo año Alfonso, el hijo menor, terminaba sus estudios de capacitación agraria y se incorporaba también a las tareas de la granja.  

Sociedad Cooperativa Crica se fundó en el año 2003, como cooperativa de explotación comunitaria de la tierra y ganado; Fueron cuatro los socios fundadores Alfonso Criado, Águeda Catalina y sus hijos Alfonso y Julio  quienes además se ocupaban de la granja.

Hasta entonces la producción se hacía en modo convencional (sin sello ecológico) pero sí con conciencia; ésto heredado del padre y con el gusanillo de la transformación (ésto heredado madre), que ya en los años 70/80 se interesaron por la transformación, aunque no se llevó a cabo, por la falta de cash y de acuerdo entre los progenitores que entonces se ocupaban de la granja, seguramente la falta de cash fue la causa del desacuerdo; eran momentos difíciles.

Hasta entonces contábamos con 100 animales, entre vacas de leche y reposición, y 80 hectáreas de terreno la mayoría de secano.

Hicimos un plan de regadío en la granja, comenzamos a sembrar patatas, zanahoria, ajos, todo ello compartido con la ganadería; entonces éramos dos personas. Tras unos años de muchísimo trabajo poco rentable y menos satisfactorio, abandonamos la idea de ‘crecer’. Entonces empezamos a poner en práctica lo que nuestro padre dijo desde el primer momento en que nos hicimos cargo de la granja; ‘las tierras alimentan el ganado’. Y después de un proceso de cambios y aprendizajes, equilibramos el ganado con el terreno que las iba a alimentar, cambiamos a una raza de vacas más rústica, menos exigente y comenzamos el proceso de reconversión a la agroecología.  En la actualidad contamos con 25/28 vacas de ordeño y de reposición,  de raza "pardo alpina"

Ya produciendo en ecológico, nos faltaba solamente cerrar el ciclo para hacerlo sostenible y lo hicimos. En el año 2008 con un plan de mejora, construimos una pequeña quesería y empezamos poco a poco a elaborar la leche que nos daban las vacas. Nosotros mismos nos ocupamos de la distribución, que es en tiendas de alimentación  ecológica y sobre todo en grupos de consumo. Nuestro mercado se reparte entre Valladolid y Madrid principalmente; asistimos a ferias y mercados ecológicos y también contamos con una pequeña tienda en la granja. 

Elaboramos: leche pasterizada entera y cruda, yogur entero y desnatado, 5 variedades de queso, nata, mantequilla y yogur con frutas.

Desde que comenzamos nuestra ‘carrera ecológica’, hemos hecho cambios significativos, sobre todo en ahorro de energías.

Hacemos siembra directa en todas las parcelas que están fuera de la granja (65 hectáreas), y la limpieza previa a la siembra la efectúan las vacas secas con un cuidadoso sistema de manejo. En las parcelas que están dentro de la granja (12 hectáreas) estamos llevando a cabo un sistema de  gestión de pastos denominado P.R.V. (Pastoreo Racional Voisin), que nos permite aumentar la producción de los pastos, elevar la materia orgánica del suelo y contribuir en la captura de carbono en tasas muy altas.

Las vacas secas se encargan también de la limpieza de pinares de repoblación, de los vecinos que no quieren labrar las calles entre pinos. El sistema de movimiento es el mismo que utilizamos para la limpieza de parcelas y movimiento diario para evitar que los animales dañen los arboles; Los animales tienen comida a cambio de la limpieza y su estiércol. También contribuyen a la repoblación con el pisoteo, enterrando los piñones que de otra manera, quedarían en vano sobre la hojarasca del pino.

El agua de todos los tejados y caminos es recogida en una balsa, que actúa como un gran gotero, exudando agua después.

Todas las aguas de desagües de quesería, sala de ordeño y servicios se recogen en una charca de plantas macrofitas en flotación, para después pasar a regar los pastos.  

Las edificaciones desde el establo hasta la quesería, están a distintos niveles para aprovechar la gravedad en el trasiego de la leche, y evitar así el golpeo y rotura de los glóbulos de grasa, para más calidad en nuestros productos, y con ello evitamos el consumo de energía en el proceso.

Toda el agua que se utiliza en la granja excepto la de la quesería, es extraída de un pozo superficial mediante placas solares. El pozo está en la parte alta de la granja, y a partir de aquí todo va por gravedad.

También en los procesos de la quesería, ayudamos con placas solares para calentar agua hasta una determinada temperatura, aunque lo mejor es prescindir en lo que se pueda de altas temperaturas y comenzar a elaborar en crudo. LA MEJOR ENERGIA ES LA QUE NO CONSUMIMOS.

Actualmente somos cinco personas trabajando a jornada completa; valoramos la mano de obra por encima de las máquinas, porque pensamos en lo social y sostenible y en la fijación de población, pues nosotros mismos formamos parte del medio ambiente.

Salud y buenos alimentos,

GRANJA CRICA